No, no puedo. No puedo esconder todo lo que siento por ella a estas alturas, pero la duda me echa hacia atrás. Si se lo confieso, ¿responderá sí o, tal vez, no? No puedo seguir callando lo que siento cuando la veo. A su lado el tiempo vuela, mi corazón se acelera, mi cuerpo se inmoviliza, todo es diferente junto a ella. Pero también siento miedo. Miedo de que diga no. Miedo de perder la amistad. Miedo de perderla para siempre. No quiero que suceda eso. La veo todos los días. Nadie sabe el dolor que llevo dentro. El dolor de callarme y tenerla a mi lado sin poder expresar lo que mi corazón siente. Eso acabaría. Prometí armarme de valor y, sea cual sea la respuesta, lo aceptaré. O eso espero...
Quedamos en un pequeño parque que había junto a un instituto. Cuando llegué, ella ya estaba allí. Estaba sentada en un banco y me senté a su lado. Le cogí la mano, le miré fijamente a sus ojos, azules como el cielo, y me atreví a contarle todo lo que mi corazón quería liberar.
-Verás, Aurora. He estado ocultando esto mucho tiempo y no aguanto más.
-Preocupada- ¿De qué se trata?
-Durante varios meses, he vivido un tormento, y es debido a que he sentido cosas por ti. No me atrevía a decírtelo, no tenía suficiente valor para contártelo. Pero ahora que lo sabes, solo tengo una pregunta. ¿Sientes lo mismo que yo?
En ese momento, apareció un largo silencio. Uno de esos silencios en los que no sabes que decir, o ni siquiera si deberías hablar. Aurora agachó la cabeza. En varios segundos la levantó, riendo a carcajadas.
-Riendo- ¿Pero qué dices? ¿Yo? ¿Contigo? Ni lo sueñes.
Aurora se fue corriendo y riendo. Ya no se veía a lo lejos de la calle. Rompí en lágrimas. Fui tonto. Ella era la chica más hermosa del instituto, ¿cómo se fijaría en mí?
Varios meses después, perdimos la conexión entre nosotros. Vi en un periódico reciente una noticia que me impactó:
''Joven estudiante de secundaria fue atropellada ayer en la carretera general. Actualmente está en el hospital y permanece con vida.''
Era Aurora. Me dirigí al hospital para visitarla. Aquel accidente hizo escapar toda su belleza, arruinándola por completo. Allí, Aurora echó la mirada hacia el pasado, recordando el rechazo de hace meses.
-Verás, David -Comenzó- Ahora me doy cuenta del gran error que cometí aquel día.
-Sorprendido- ¿Qué quieres decir?
-Querría saber si me darías una oportunidad.
-¿Una oportunidad? -Se queda callado por unos segundos- ¿Sabes qué? Me hicistes sufrir, destruistes mi corazón, mi vida. Tardé meses y meses en olvidarte. Me costó mucho que salieras de mi vida. ¿Aún pretendes que unas simples palabras arreglen meses de dolor?
-Pero...
-No, Aurora, estás muy equivocada. Solo te digo una cosa que espero que nunca olvides, y es que amarás a quien no te ama por no haber amado a quien te amó.
En aquel instante me fui y ninguno de los dos sufrimos nada por el otro.
Jamás.
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