Parecía tan real que difícilmente se confundía con un sueño. Todo ocurrió exactamente la noche pasada. Estaba paseando por la ciudad. Caminé rumbo a la plazoleta principal, pero algo me desconcertó. Todo estaba vacío. No había nadie, ni siquiera las palomas que descansaban en lo alto de la iglesia. Las tiendas cerradas, periódicos tirados en el suelo y, lo más extraño, una pared derrumbada. Me acerqué y entré en el gran agujero. Todo estaba oscuro y, por más que avanzaba, no veía el final. Por un momento pensé que era un túnel sin salida. Vi una luz. A medida que caminaba la veía mejor. Pensé que era el fin de aquel largo túnel. Acerté. Todo volvió a estar oscuro pero, al instante, un destello deslumbró mis ojos. Los cerré. Cuando los abrí aquella luz desapareció. ¿Qué ocurrió en ese momento? Aparecí en un bosque. Sentí una extraña presencia moviéndose inquietamente de un lado a otro. Miré a los lados. No lo entendía, estaba solo. Encontré una mansión. Me acerqué y el portón se abrió solo, parecía que alguien me esperaba dentro, sabía de mi visita. Exploré toda la mansión y no había nadie. Cada vez estaba más desconcertado. Me tumbé en una grande y cómoda cama en una habitación que había al fondo del pasillo y me quedé profundamente dormido, como si llevara horas caminando en busca de algo. Al despertar me dirigí al portón dispuesto a salir, pues no era mi casa. ¿Qué dirían los dueños si me vieran allí? Me recordaba al clásico cuento de Ricitos de Oro. Cuando lo hice me quedé patidifuso. ¿Dónde estaba? Antes había un frondoso bosque y ahora me encuentro perdido en una gran ciudad repleta de luces de neón. Cogí un periódico y miré donde me encontraba. Me hallaba en 'El Paraíso Negro'. Parecía ser que se nombraba así puesto que siempre era de noche. Seguidamente miré la fecha pero, ¿qué significaba esto? ¿Era una broma? ¡Estaba a día 25 de Abril de 2156! ¿Dormí un largo sueño o aquella mansión viajó en el tiempo? No, era imposible. Paseé por la ciudad en busca de respuestas. Las aceras se movían solas como escaleras mecánicas y los coches flotaban en el aire. No podía creer lo que veía. Agarré un mapa de una agencia de viajes y caminé hacia la ubicación de la mansión. Entré y volví a tumbarme en la cama, esta vez para comprobar si viajaba en el tiempo o no. Volví a salir de la mansión y, otra vez aquí, en el bosque. La extraña presencia aún la sentía. Mientras no estaba allí ocurrió algo, pensé a primera vista que podía ser debido a un terremoto. Todos los árboles estaban derrumbados. Miré a lo lejos del bosque y estaba la extraña presencia, en pie. Se dirigía hacia mí. Corrí hacia la mansión, me escondí allí durante 10 minutos y cuando salí volví a aparecer en la ciudad. Definitivamente era la mansión la que viajaba en el tiempo, ya que en ese período no dormí. Pero aún la presencia me atormentaba. La ciudad que antes estaba desierta ahora se encontraba llena de sombras. Me acorralaban, me empujaban, me gritaban. Cerré los ojos asustado. Cuando los volví a abrir vi que estaba en mi casa, tumbado en mi cama y mi madre gritándome:
'¡Despierta, vas a llegar tarde a clase!'
Me alegré, ya que los empujones, los gritos y la presencia era la forma de despertarme de mi madre y aquel espantoso futuro era un sueño irreal.
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