El tío Anturón
Una lágrima caída de esos ojos azules era todo lo necesario para difundir el sentimiento que su corazón quería liberar. La mirada de aquella chica desprendía un aura triste que transmitía todo lo que llevaba dentro. David, un joven chico de 21 años, estaba allí, observando todo lo que había a su alrededor. Era el funeral de su tío, Anturón, al que no veía hace mucho tiempo. No tenían un gran vínculo emocional, pero la muerte de alguien siempre destroza algún que otro corazón. Aquel evento acabó. David se dirigió a su coche, un BMW M4 Coupé de color plateado. Una mano acarició su hombro. Se giró. Era ella, la misma chica del funeral.
-¡Espera! -le dijo sofocada mientras quitaba la mano de su hombro- Tenemos que hablar.
-¿Quién eres? -preguntó confuso.
-Ah, perdona, que despistada soy. -Acerca su cara y le saluda dándole 2 besos en las mejillas- Me llamo Angie. Soy la chica que estaba antes en el funeral, encantada.
A David le parecía guapa desde la primera vez que la vio. Era una chica rubia, con pelo liso, ojos azules, metro setenta, en forma y graduada en diseño gráfico. Su personalidad, aún desconocía de ella. David era un chico en forma, metro ochenta, con ojos color castaños y moreno.
-Yo soy David -respondió él tras una pequeña pausa- ¿De qué quería hablarme?
-Por favor, trátame como si me conocieras, me sentiría más cómoda.
-Vale, disculpa. ¿Podemos centrarnos al tema que corresponde?
-Sí, ehh... lo que quería decirte era que... -Coloca sus manos en la cabeza- ¡Ay, Dios! ¡Me he olvidado! -Metiendo las manos en el bolsillo- Siento haberte hecho perder el...
En ese momento Angie palpó algo en su bolsillo. Lo agarró y lo sacó cuidadosamente. Era un papel.
-Conmocionada- ¡Ahh! Ya me acuerdo.
Angie abrió el papel y le enseñó el contenido a David.
'Bosque Munihelle, cascada de Cantalón'
David leyó el papel y lo guardó en su bolsillo.
-¿Qué es esto? -Preguntó- Nunca he oído estos nombres.
-Tu tío Anturón, que en paz descanse, tenía alguna que otra cosa callada.
-¿A qué te refieres? -Dijo David, cada vez más confundido.
-Lo que escuchas. Tu tío tenía algunos secretos por ahí escondidos, uno de ellos era este.
-Secretos, eh... pero, ¿de qué secretos me hablas? Es decir, aquí, en el papel, solo hay 1 ubicación escrita. ¿Qué representa?
-Eso aún no lo sé, por eso necesito tu ayuda.
-Pensativo- Mi ayuda, mmh..
-Sí, por favor.
-Está bien, cuenta conmigo. Aquí está mi número. -Le da una tarjeta-
David Costa, abogado.
Calle Otoño, apartamentos 'La brisa', puerta 8ºC.
Teléfonos de contacto:
Tel.: 951753684
Móvil: 665778442
Fax: 985426473
-Bien, gracias. -Coge la tarjeta- Aquí tienes la mía. -Saca una tarjeta de su bolsillo y se la entrega-
Angie Di Angelo, diseñadora gráfica.
Calle San Mateo, urbanización 'Cuatro Rosas', casa nº 26
Teléfonos de contacto:
Tel.: 966458712
Móvil: 620400351
Fax: 901000451
-La coge- Gracias igualmente, te llamaré pronto.
Angie volvió con toda la familia. David abrió la puerta de su coche, arrancó y fue a su apartamento en el centro. Se sentó en el sofá con la tarjeta y la nota que Angie le dio en la mano. Estuvo un buen rato sentado, pensativo, hasta que recibió una llamada. Era ella, Angie, la chica del funeral, o como él la recordaba, la chica de la lágrima. Coge el móvil de la mesa y contesta.
-Alterada- ¡David, ha ocurrido algo terrible!
-Asustado- Vale, vale, cálmate, por favor, y háblame claro. ¿Qué ha ocurrido?
-Cuando te fuiste todos empezaron a irse del funeral y yo me quedé allí, sola. Salí un par de minutos a fumar un cigarrillo y cuando entré de nuevo, ¡no estaba!
-¿Qui-quién no estaba? ¡¿Anturón?!
-¡Exacto! No sé que ha podido ocurrir.
-Vale, espérame allí, no tardaré más de dos horas.
-Aquí estaré, date prisa, por favor.
Ambos cuelgan el teléfono. David se levanta del sofá de un salto, coge las llaves del apartamento y del coche, el móvil y su chaqueta Lacoste. Se la pone corriendo de camino a la puerta y, ésta, la cierra. Baja rápidamente por las escaleras ya que, el ascensor, estaba ocupado. Busca el coche y se dirige hacia él. Lo abre, se monta y arranca. 1 hora y 37 minutos más tarde, llega al lugar del funeral. Allí estaba Angie, sola, como dijo ella. David aparcó el coche y se reunió con ella.
-Corriendo- ¿Has llamado a la policía?
-¿Estás loco? -Preguntó ella- Esto tenemos que resolverlo nosotros solos, sin ayuda de nadie.
-¿Pero cómo que sin ayuda? Angie, eres diseñadora gráfica, yo abogado, no tenemos ni idea sobre investigación.
-David, no todo en la vida es estudio, hay cosas que es pura lógica. Estoy segura que podremos hacer algo.
-Si tú lo dices... entremos a ver si encontramos algo.
-¡Espera! -le dijo sofocada mientras quitaba la mano de su hombro- Tenemos que hablar.
-¿Quién eres? -preguntó confuso.
-Ah, perdona, que despistada soy. -Acerca su cara y le saluda dándole 2 besos en las mejillas- Me llamo Angie. Soy la chica que estaba antes en el funeral, encantada.
A David le parecía guapa desde la primera vez que la vio. Era una chica rubia, con pelo liso, ojos azules, metro setenta, en forma y graduada en diseño gráfico. Su personalidad, aún desconocía de ella. David era un chico en forma, metro ochenta, con ojos color castaños y moreno.
-Yo soy David -respondió él tras una pequeña pausa- ¿De qué quería hablarme?
-Por favor, trátame como si me conocieras, me sentiría más cómoda.
-Vale, disculpa. ¿Podemos centrarnos al tema que corresponde?
-Sí, ehh... lo que quería decirte era que... -Coloca sus manos en la cabeza- ¡Ay, Dios! ¡Me he olvidado! -Metiendo las manos en el bolsillo- Siento haberte hecho perder el...
En ese momento Angie palpó algo en su bolsillo. Lo agarró y lo sacó cuidadosamente. Era un papel.
-Conmocionada- ¡Ahh! Ya me acuerdo.
Angie abrió el papel y le enseñó el contenido a David.
'Bosque Munihelle, cascada de Cantalón'
David leyó el papel y lo guardó en su bolsillo.
-¿Qué es esto? -Preguntó- Nunca he oído estos nombres.
-Tu tío Anturón, que en paz descanse, tenía alguna que otra cosa callada.
-¿A qué te refieres? -Dijo David, cada vez más confundido.
-Lo que escuchas. Tu tío tenía algunos secretos por ahí escondidos, uno de ellos era este.
-Secretos, eh... pero, ¿de qué secretos me hablas? Es decir, aquí, en el papel, solo hay 1 ubicación escrita. ¿Qué representa?
-Eso aún no lo sé, por eso necesito tu ayuda.
-Pensativo- Mi ayuda, mmh..
-Sí, por favor.
-Está bien, cuenta conmigo. Aquí está mi número. -Le da una tarjeta-
David Costa, abogado.
Calle Otoño, apartamentos 'La brisa', puerta 8ºC.
Teléfonos de contacto:
Tel.: 951753684
Móvil: 665778442
Fax: 985426473
-Bien, gracias. -Coge la tarjeta- Aquí tienes la mía. -Saca una tarjeta de su bolsillo y se la entrega-
Angie Di Angelo, diseñadora gráfica.
Calle San Mateo, urbanización 'Cuatro Rosas', casa nº 26
Teléfonos de contacto:
Tel.: 966458712
Móvil: 620400351
Fax: 901000451
-La coge- Gracias igualmente, te llamaré pronto.
Angie volvió con toda la familia. David abrió la puerta de su coche, arrancó y fue a su apartamento en el centro. Se sentó en el sofá con la tarjeta y la nota que Angie le dio en la mano. Estuvo un buen rato sentado, pensativo, hasta que recibió una llamada. Era ella, Angie, la chica del funeral, o como él la recordaba, la chica de la lágrima. Coge el móvil de la mesa y contesta.
-Alterada- ¡David, ha ocurrido algo terrible!
-Asustado- Vale, vale, cálmate, por favor, y háblame claro. ¿Qué ha ocurrido?
-Cuando te fuiste todos empezaron a irse del funeral y yo me quedé allí, sola. Salí un par de minutos a fumar un cigarrillo y cuando entré de nuevo, ¡no estaba!
-¿Qui-quién no estaba? ¡¿Anturón?!
-¡Exacto! No sé que ha podido ocurrir.
-Vale, espérame allí, no tardaré más de dos horas.
-Aquí estaré, date prisa, por favor.
Ambos cuelgan el teléfono. David se levanta del sofá de un salto, coge las llaves del apartamento y del coche, el móvil y su chaqueta Lacoste. Se la pone corriendo de camino a la puerta y, ésta, la cierra. Baja rápidamente por las escaleras ya que, el ascensor, estaba ocupado. Busca el coche y se dirige hacia él. Lo abre, se monta y arranca. 1 hora y 37 minutos más tarde, llega al lugar del funeral. Allí estaba Angie, sola, como dijo ella. David aparcó el coche y se reunió con ella.
-Corriendo- ¿Has llamado a la policía?
-¿Estás loco? -Preguntó ella- Esto tenemos que resolverlo nosotros solos, sin ayuda de nadie.
-¿Pero cómo que sin ayuda? Angie, eres diseñadora gráfica, yo abogado, no tenemos ni idea sobre investigación.
-David, no todo en la vida es estudio, hay cosas que es pura lógica. Estoy segura que podremos hacer algo.
-Si tú lo dices... entremos a ver si encontramos algo.
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